Universidades Católica y de Chile se unen a para conocer las demandas ciudadanas

«Tenemos que hablar de Chile», es el nombre de la iniciativa que, según el director de comunicaciones del proyecto, Martín Echenique, «es una oportunidad única en la historia».

Creada por el estallido social, “Tenemos que hablar de Chile”, es una iniciativa impulsada por la universidad de Chile en conjunto con la universidad Católica que tiene como finalidad, independientemente del resultado del plebiscito, recopilar las demandas ciudadanas a través de diversas modalidades online para poder presentarlas frente al ojo público.

El director de comunicaciones del proyecto, Martín Echenique comentó sobre lo que a su parecer es una oportunidad única para el país. “La idea central es poder recopilar las demandas de las personas y presentarlas frente al gobierno, la idea es poder concretar esto y entre todos tener la posibilidad única de construir un Chile justo para todos”.

Si bien la idea original de crear cabildos presenciales se vio truncada por el brote de Covid-19, el proyecto continúa su funcionamiento a través de una modalidad online. Desde noviembre de 2019 hasta la fecha, se han logrado realizar más de 70 mil consultas ciudadanas a lo largo del país. 

La modalidad con la cual se recopiló la información se basó en consultas ciudadanas realizadas a través de zoom, a eso se le agrega la creación de focus groups y encuestas online. El alcance original del proyecto era idealmente de 3 a 4 millones de ciudadanos pero por efectos de la pandemia se vio modificado por lo que ahora se espera que 1 de cada mil chilenos pueda conversar y participar de esta iniciativa, meta que según los impulsadores del proyecto se está cumpliendo a cabalidad.

Eduardo Gacitua, director de “Hablemos entre hombres”, comentó sobre su experiencia como participante de esta iniciativa. “Creo que fue una experiencia muy enriquecedora y sobre todo necesaria por el contexto que se vive en el país. Según lo explicado, el director incorporó a su  proyecto la iniciativa de las universidades con la finalidad de masificar la información y fomentar la participación.

“Yo realizo mis grupos conversatorios en comunas como las condes, peñalolén, la florida e inclusive estamos creando grupos internacionales pero desde que añadí a los temas de conversación la idea de las universidades, se ha vuelto una zona de debate constante, creo que es lo que se necesita en este país, tener la capacidad de dialogar y conversar sin atacarse” expresó Eduardo con respecto a la iniciativa universitaria.

Hablemos entre hombres, es un proyecto nacido en 2013 que tiene como finalidad reunir distintos hombres del país para conversar sobre temáticas relacionadas a la cultura, sexualidad, entre otras; pero su mayor enfoque, según las palabras de su director, es crear una instancia en la cual el hombre pueda entrar en contacto con su emocionalidad de una forma libre.

Educación de niños sordos

En Chile la educación para niños sordos siempre ha estado al debe en comparación a la oferta educacional que existe para niños oyentes. El número de establecimientos es la primera gran diferencia, según el registro de la página educación2020.cl en Chile existen 5.965 colegios. Sin embargo, al consultar el conteo por regiones disponible en la página colegiosenchile.cl hay un total de 43 colegios para sordos en todo el territorio nacional.

Según la información rescatada de dicha página la región en la que se encuentra la mayor cantidad de escuelas para sordos es la región del Bío Bío, la cual cuenta con 9 establecimientos. Por el contrario las que menos tienen son Antofagasta, Atacama y Aysen, las 3 regiones tiene solo 1 escuela para sordos cada una. Por su parte las regiones de Arica y Parinacota y Magallanes no cuentan con ninguna escuela.

La primera escuela para sordos fue fundada en 1852, la cual era pública y exclusivamente para hombres, luego en 1854 se abre la primera escuela para niñas sordas, ambas estaban ubicadas en Santiago.

Instituto de la Sordera y Colegio Dr. Jorge Otte Gabler

En 1957 se fundó el Instituto de la Sordera y a partir de 1977 se crearon talleres de Capacitación Laboral para jóvenes sordos, los cuales solo se impartieron hasta el año 1997, cuando el Instituto anunció su cierre por dificultades económicas. Tras ese anuncio la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), a través de su Departamento de Educación Diferencial, decide hacerse cargo de la Corporación fusionando su centro de investigación y práctica con el Instituto. En el año 2014 la UMCE dejó de presidir el directorio y en 2018 dejan de ser miembros del directorio funcionarios de la UMCE y asume la presidencia Sebastián Zulueta Azócar.

El Colegio Dr. Jorge Otte Gabler, el único establecimiento intercultural bilingüe del país, se creó en 1998 luego de la fusión del Instituto de la Sordera con la UMCE. A partir de 1999 se amplía su nivel educacional de pre-básica a 1° y 2° básico, en 2001 se le reconoce la Excelencia Académica (que perdura hasta hoy). En 2008 se inicia la Jornada Escolar Completa (JEC) entre 3° y 8° básico, la cual desde entonces aún cuenta con excelencia académica, dos años más tarde los cursos de 1° y 2° básico se integran al JEC.

En 2012 se crea el Programa de Transición a la Vida Adulta para jóvenes con Retos Múltiple. Más tarde en 2018 se aprueba la Enseñanza Media y el nivel laboral para jóvenes sordos. En 2018 egresó la primera generación de graduados de IV medio.

Este establecimiento, de los más importantes dentro del país, ha sido pionero en diversas áreas y hasta el día de hoy continúa trabajando por conseguir una educación de mejor calidad e inclusiva dentro de la sociedad.

Si bien hoy en día hay cada vez más opciones y oportunidades, no siempre ha sido así, y respecto a eso nos habló Catalina, una persona sorda que en su infancia no tenía permitido hacer uso de la Lengua de Señas (idioma natural de las personas sordas y -ahora- legalmente reconocido). Ella recuerda «mis profesoras me golpeaban en las manos cuando hablaba en señas, decían que no debía hacerlo porque me veía como un monito y que estaba obligada a aprender español», y entre risas explicó que «yo en el recreo le enseñaba lengua de señas a mis compañeras y ellas me ayudaban con el español y así aprendí a leer los labios». Una cruel realidad que se ve cada vez más lejana gracias a las diversas medidas de inclusión que -lentamente- se han ido implementando.

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